Deportes americanos

martes, 17 de junio de 2014

El futuro de Miami Heat en las manos del ‘Big Three’



"No dos, no tres, no cuatro, muchos campeonatos", fue la frase que lanzó James al aire cuando los Tres Grandes se presentaron en un multitudinario acto público en Miami.

La promesa sufrió un revés -sólo el tiempo dirá si es pasajero- al caer el Heat ante San Antonio Spurs 4-1 en la final de la NBA de la temporada 2013-2014.

Hasta ahora, Miami ha ganado dos títulos en cuatro viajes a las finales de la NBA, un éxito para cualquier otra franquicia, pero de carácter relativo para un equipo formado a golpe de chequera.

Y ahora, el futuro del Heat luce incierto, pues James, Wade y Bosh podrían dar por terminados sus contratos y convertirse en agentes libres después de la campaña 2015-2016.

No es un secreto que Wade y Bosh desean permanecer en Miami, y están dispuestos a hacer sacrificios salariales con tal de mantener un equipo competitivo. Pero LeBron James es la gran incógnita.

¿Aceptaría jugar por menos dinero del que puede conseguir en el mercado? "No estoy decepcionado de ninguna manera con cualquiera de mis compañeros de equipo", dijo James después de la derrota en el quinto partido de la final, el domingo en San Antonio.

Aunque esquivó las preguntas directas con mucha diplomacia, James dio indicios de hacia donde apuntan sus intenciones.

"Voy a tratar el tema en el verano, junto a mi familia y asesores. Pero me encanta Miami. A mi familia le encanta", aseguró LeBron.

A James también le encanta Miami. Su esposa, Savannah, inauguró un lujoso bar de jugos naturales en South Beach, y sus hijos disfrutan vivir cerca del mar.

Miami necesita fortalecer su banca, le urge un armador con más recursos mentales que Mario Chalmers, un sólido y algo corpulento pívot reserva que cubra los minutos de descanso de Chris Bosh, y al menos otro tirador de puntería a largo alcance que ayude al veterano Ray Allen.

La poca profundidad del Heat quedó en evidencia ante los Spurs. La final de 2014 se definió más en el aporte que dio cada banca en cada partido que en el esperado rendimiento de las estrellas de ambos bandos.

La disminución física de Wade, debido a unas rodillas lastimadas que no acaban de recuperarse, la salida del 'francotirador' Mike Miller, y el bajón de Allen, Shane Batier y Udonis Haslem, son asuntos a considerar por Riley.

El gigante Gregg Oden, contratado a mitad de temporada para supuestamente ayudar a Bosh y al 'Pajaro' Chris Bird, no estuvo ni un minuto en la cancha en esta final. Y es dudoso que pueda ser considerado a futuro.

La opción más viable parece ser el joven Michael Beasley, un anotador prolijo, pero sus limitadas habilidades defensivas no acaban de encajar en el esquema del técnico Erik Spoelstra.

El poder de convencimiento del 'encantador de serpientes' Pat Riley, el hombre que armó el 'Big Three' de Miami, se verá en acción este verano tratando de colocar junto a sus estrellas a actores secundarios que sepan dar la nota.

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