Deportes americanos

lunes, 18 de julio de 2016

Tim Ducan, el adiós del hombre tranquilo



Tim Duncan soñaba con competir en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Su hermana Tricia había representado a las Islas Vírgenes en Seúl 1988 como nadadora a espalda y él, una gran promesa en los 400 metros libres, apuntaba a los siguientes. Cuando el Huracán Hugo arrasó Saint Croix se llevó por delante la única piscina olímpica de la isla. La alternativa era nadar en el Mar Caribe, pero Duncan tenía miedo de los tiburones. ¿Habría jugado al baloncesto el mejor ala-pívot de todos los tiempos de haber nadado en Barcelona 1992? "Probablemente. Pero quizá no habría sido tan repentino".

Para haber llegado por accidente, Tim Duncan anunció su retirada el lunes pasado con uno de los mejores historiales del baloncesto. 19 temporadas como profesional, todas con San Antonio Spurs. Cinco anillos de campeón de la NBA (1999, 2003, 2005, 2007, 2014). Dos trofeos de MVP (2002, 2003). Tres veces MVP de las Finales (1999, 2003, 2005). Fue 15 veces All-Star, 15 veces seleccionado en alguno de los quintetos ideales de la NBA y otros 15 para los mejores quintetos defensivos. 1001 victorias en temporada regular y 157 en playoffs. La excelencia como rutina.

Gregg Popovich, considerado ya como uno de los mejores entrenadores de la historia, suele decir que su único mérito ha sido que Tim Duncan le cayera en las manos. "Llevo muchos años aprovechándome", dice con su habitual acidez. Sobre ese jugador discreto al que ya de joven llamaban 'El hombre tranquilo', Popovich el legado de los San Antonio Spurs, capaces de firmar uno de los periodos más brillantes del deporte estadounidense sin levantar una ceja. Juntos formaron un binomio entrenador-jugador que en baloncesto sólo admite la comparación con Red Auerbach y Bill Russell.

San Antonio Spurs ha jugado los playoffs en todas y cada una de las 19 temporadas que Tim Duncan ha estado en la franquicia. Durante casi dos décadas, Duncan adaptó su papel al resto del equipo, evolucionando desde el referente inequívoco en ataque hasta ser un pilar en la sombra. Se retira con 40 años, dictando sus propios términos en lugar de dejar que fuera su cuerpo quien le delatara.

Estrella en una isla perdida

La otra razón que apartó a Tim Duncan de la natación fue el fallecimiento de su madre, víctima de un cáncer de mama cuando él tenía 14 años. Duncan perdió el interés por la natación y empujado por el marido de su hermana, jugador universitario en una división menor, cogió el balón naranja. Apenas dos años más tarde, una selección de jóvenes promesas de la NBA inició un tour con parada en las Islas Vírgenes.

"Imagino que allí no habrás visto a nadie interesante", le dijo Dave Odom, entrenador de la Universidad de Wake Forest, a Chris King, uno de sus exjugadores.

Odom se sorprendió cuando King le dijo que un chaval había aguantado el tipo contra Alonzo Mourning, recién elegido número uno del draft de 1992. "¿Cómo se llamaba". "No sé". "¿Y en qué isla estaba?". "No sé". ¿Cómo me puedo poner en contacto con él?". "No sé". Ese chaval se llamaba Tim Duncan y tenía aún 16 años, pero en la era en la que no todo estaba en internet tardaron dos días en averiguarlo. Odom ya había reclutado a dos jóvenes internacionales, entre ellos el español Ricardo Peral, pero como tenía una plaza libre en el equipo, viajó por si acaso.

Duncan acabaría pasando cuatro años en Wake Forest, aunque en 1995 la NBA llamó con fuerza a su puerta. "Si está ahí ahora, seguirá ahí más tarde" dijo entonces. "Nunca he permitido que el día sería un estímulo para mí, ¿Por qué iba a empezar ahora?". Decían que podía ser número uno, pero lo acabó siendo igualmente en 1997. Estaba tan claro que los Boston Celtics y los San Antonio Spurs -tras la lesión de David Robinson- se entregaron a una carrera de derrotas para optar a ese preciado número uno. A Gregg Popovich le bastó el primer entrenamiento para conocer la magnitud de Duncan. "La única manera que tendría de estropearlo sería entrenarlo demasiado". Él moldearía a uno de los interiores mejor pulidos de la historia, una montaña de fundamentos puesta al servicio del colectivo.


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