Deportes americanos

viernes, 8 de octubre de 2010

Moss vuelve a los Vikings como el gran "deseado"

El receptor abierto Randy Moss nunca se pudo imaginar que después de haber sido traspasado hace cinco años por los Vikings de Minnesota, ahora esté de nuevo con el equipo que comenzó su brillante carrera en la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL).

Pero no sólo que haya vuelto sino que además lo haga como el gran "deseado" por aficionados, jugadores, entrenadores, directivos y dueños del equipo.

Moss dijo que el traspaso que le permitió dejar a los Patriots de Nueva Inglaterra para volver a Minnesota también le ha dado la oportunidad única de sentirse de nuevo como en su casa.

"Soy muy afortunado por volver a casa, donde todo empezó", declaró Moss, que se refirió a Minnesota como su hogar en siete ocasiones distintas durante la rueda de prensa de su presentación oficial. "Las últimas 48 horas han sido agitadas. No sabía qué esperar. Estoy de regreso en casa".

Después de cumplir con la presentación llegó la hora del primer entrenamiento y Moss llevó puesta la camiseta morada con el número 84, el mismo que siempre tuvo en la etapa inicial de su carrera.

Los Vikings tienen todas las esperanzas que con la llegada de Moss el equipo recupere el potencial de estar entre los que pueden aspirar al título del Super Bowl.

"A todos los aficionados de los Vikings que vayan al Metrodome les digo que se pongan el jersey con el 84", pidió Moss. "Creo que esto será divertido".

Mientras los dueños de los Vikings, Zygi y Mark Wilf, observaban desde un costado del campo de entrenamiento como Moss completaba las primeras atrapadas de pases que le había enviado el veterano mariscal de campo Brett Favre.

Luego también habló con el coordinador ofensivo Darrell Bevell para preparar al máximo todo lo relacionado con su integración en el equipo y el que pueda debutar el lunes cuando los Vikings (1-2) se enfrenten a los Jets de Nueva York (3-1).

Favre ha sido el más beneficiado con la llegada de un receptor abierto estelar de la clase y trayectoria de Moss, de ahí, que el veterano mariscal de campo no pudiese evitar la expresión de "¿Quién lo hubiera pensado?".

Moss pasó sus primeras siete temporadas en Minnesota, donde se reveló como una amenaza para las defensivas secundarias de la liga, en uno de los ataques más poderosos que se hayan integrado jamás.

Pero el comportamiento y la actitud del receptor abierto no fue siempre la mejor y los Vikings decidieron traspasarlo a los Raiders de Oakland en el 2005, donde jugó dos años sin tener a penas protagonismo, por el contrario, perdió presencia en la NFL.

Sin embargo, los Patriots y en especial Bellichick confiaron en su clase y junto con el mariscal de campo Tom Brady vio renacer su carrera para conseguir ganar un Super Bowl, objetivo que también quiere alcanzar con los Vikings.

"La gente con la que hablo me recuerda con la camiseta morada y con el número 84", admitió Moss. "Todavía amo a los Vikings. Afortunadamente me traspasaron aquí. Aun no sé por qué razón. Pero estoy de regreso y ahora eso es lo único que importa".

Los Vikings esperan ver triunfar de nuevo al receptor, el primero es el entrenador en jefe de los Vikings, Brad Childress, que junto a otro mariscal legendario como Favre, considera que va a seguir siendo un receptor productivo y espectacular.

"Lo mejor de este deporte es que uno juega cada semana", comentó Childress, nada más conocer el traspaso. "Si cualquiera dice algo malo de Randy Moss, él tiene la oportunidad de demostrar que ese alguien está equivocado y eso es lo mejor que le puede pasar a un profesional con clase".

Moss se convirtió en una estrella en el fútbol colegial, donde terminó jugando en Marshall, después de que una serie de problemas extradeportivos le costó perder una beca que le había concedido el prestigioso programa de la Universidad de Nostre Dame.

El receptor estelar de los Vikings jugó dos temporadas brillantes con el equipo de Marshall, pero sólo pudo conseguir que los Vikings lo seleccionasen con el número 21 en el sorteo universitario de 1998, ante las dudas que había sobre su carácter.

Moss ha aprendido las lecciones que le ha dado la vida y a sus 33 años ha conseguido que los antes tenían dudas ahora lo consideren un "salvador".

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