domingo, 23 de enero de 2011

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La historia de los mariscales para los partidos del domingo por los campeonatos de conferencias va más allá de Ben Roethlisberger.
Mark Sanchez

Sánchez

Por supuesto, el QB de los Pittsburgh Steelers es la gran figura en la Conferencia Americana, con su potente brazo, destreza para improvisar, gran personalidad y su regreso tras problemas legales. Tampoco hay que olvidar sus dos anillos de campeón de Super Bowl, y un tercero al alcance de la mano en apenas su séptima temporada en la NFL.

"Sé que probablemente nunca ganaré el premio al jugador más valioso de la liga o un título de (yardas) por aire", comentó. "No juego para eso. Trato de ganar partidos y campeonatos".

Pero no es el único que trata de ganar un campeonato, ya que Aaron Rodgers (Green Bay), Jay Cutler (Chicago) y Mark Sánchez (New York) quieren su primer título. Y sería absurdo restarle méritos a cualquiera de ellos.

Ninguno está jugando mejor que Rodgers, quien no sólo tomó las riendas de su equipo del legendario Brett Favre, sino que ya comienza a forjar su propia leyenda en Green Bay.

Cutler ha reducido sus errores para convertirse en el mariscal fiable que los Bears necesitan para complementar su feroz defensiva.

¿Y Sánchez? El descendiente de mexicanos ya ha ganado el doble de partidos de postemporada que Joe Namath con los Jets, y todos como visitante.

Se trata de un grupo variado, aunque Sánchez todavía se pregunta si merece estar incluido, a pesar de que un triunfo el domingo le daría más victorias como visitante en los playoffs que a cualquier mariscal en la historia.

"Esas son las cosas que quizás uno le cuenta a sus nietos", señaló Sánchez. "Pero, por ahora, estos triunfos son para nosotros. Es para los Jets, todos somos los que ganamos".

Roethlisberger es, por mucho, el más laureado de los mariscales que siguen en pie. También estuvo a punto de desperdiciar su talento, al ser suspendido cuatro partidos al comienzo de la temporada de 2010, tras ser acusado por una estudiante universitaria de agresión sexual. Las autoridades finalmente no presentaron cargos.

Roethlisberger parece haber cambiado su vida, e incluso recibió un reconocimiento por su cooperación con la prensa.

¿Cómo lo logró?

"Sólo siendo yo mismo", dijo. "Es algo maravilloso estar con estos muchachos y jugar el deporte que me encanta, y es fabuloso ser exitosos como equipo. Somos una familia y este es un grupo muy apegado".

También es un grupo que busca el séptimo título de Super Bowl de los Steelers. Un tercer anillo para Roethlisberger lo colocaría en la compañía de miembros del Salón de la Fama como Joe Montana, Troy Aikman y Terry Bradshaw, además de Tom Brady.

"Es un ganador", comentó el receptor abierto Hines Ward. "Siempre que esté en el terreno, tenemos la oportunidad de ganar".

Otro que le da grandes posibilidades de ganar a sus compañeros es Rodgers, que tiene seis pases de touchdown --sin intercepciones-- en dos partidos de playoffs.

"En las dos últimas semanas he jugado de la forma que se necesita para ganar en los playoffs", comentó Rodgers.

A diferencia de Roethlisberger, Cutler y Sánchez, Rodgers fue un aprendiz a la antigua en la NFL, al estar en la banca como suplente de Favre durante tres temporadas.

"Creo que sin duda se convirtió en el mariscal que todos esperábamos que fuera", dijo el entrenador en jefe Mike McCarthy.

A veces, Cutler también puede ser esa clase de mariscal. Demostró sus mejores cualidades la semana pasada contra Seattle, y cuando juega a su máximo nivel, los Bears pueden vencer a cualquiera.

Pero también puede ser un dolor de cabeza, testarudo y propenso a cometer errores. De todas formas, es mucho mejor que Rex Grossman, quien condujo a los Bears al partido por el título de la Conferencia Nacional en el 2006.

"Jay Cutler debe ser el mariscal de los Chicago Bears", comentó el entrenador en jefe Lovie Smith. "Es un tipo rudo, que viene a trabajar todos los días. Y los mariscales ahora usualmente marcan la diferencia... Jay es un tipo que hace jugadas".

Sánchez también ha demostrado poder hacerlas.

El año pasado, daba la sensación de que los Jets lo protegían, dejando que su defensiva, equipos especiales y formidable juego por tierra cargaran al equipo. Este año, y especialmente la semana pasada contra los Patriots, Sánchez se convirtió en una pieza crucial del rompecabezas.

Incluso un mariscal capaz de ganar el Super Bowl.

"Simplemente está jugando", señaló el entrenador en jefe Rex Ryan. "Pero ahora entiendo mucho mejor nuestro sistema. Está totalmente comprometido".

Cutler

Cutler

Rodgers

Rodgers

EL DUELO DE LA NFC
Rodgers y Cutler son dos mariscales jóvenes en ascenso, bendecidos con brazos poderosos y pies ligeros. Ambos pueden manejar la presión de postemporada y recientemente obtuvieron su primer triunfo en playoffs en su carrera.

Se llevan bien fuera de la cancha, e intercambiaron mensajes de texto para felicitarse cuando sus equipos ganaron el fin de semana pasado, preparando así lo que podría ser el campeonato por la conferencia más interesante de la historia.

Y ambos hombres podrían tener una oportunidad de consolidarse entre los mejores mariscal de la NFL cuando los Packers y los Bears reanuden su histórica rivalidad en el partido del domingo en el Soldier Field por el campeonato de la Conferencia Nacional.

Para los aficionados es un duelo lleno de pasión. Para los jugadores, probablemente el partido sea decidido por la habilidad de los dos mariscales de campo de hacer grandes jugadas y mantener vivos los avances ofensivos frente a dos poderosas defensas.

"Una vez que llegas a estos partidos de postemporada, es un juego del mariscal", dijo Smith. "Cuando tienen receptores descubiertos, haciéndoles llegar pases. De pie detrás de la línea de golpeo, recibiendo un par de golpes si es que tienes que hacerlo, simplemente siendo ese líder que el equipo ve que está al frente haciendo jugadas".

Pero cualquier similitud entre Cutler y Rodgers termina en lo que respecta a cómo los percibe el público.

Rodgers es el señor que salió con gracia detrás de la sombra de Favre, mientras que Cutler es Favre 2.0, aunque su personalidad es algo más seria.

Rodgers permaneció sereno y con una silenciosa confianza en sí mismo después de que Favre fue canjeado en el 2008, incluso después de que Rodgers fue abucheado por algunos de sus propios aficionados. Desde entonces, el nuevo mariscal se ha ganado prácticamente a todo Green Bay con su juego estelar y personalidad agradable.

Si en Wisconsin aún hay gente que cabildea para que Favre vuelva a vestir el uniforme verde y dorado, lo está haciendo muy discretamente.

"En este momento está jugando en el mejor nivel de su carrera, y eso es lo que uno quiere, en especial en esta época del año", dijo McCarthy sobre Rodgers. "Definitivamente es un mariscal para partidos grandes. Es todo lo que esperábamos que sería".

Cutler sigue siendo un trabajador talentoso que continúa puliendo su desempeño.

En ocasiones su mecánica de lanzamiento es ineficaz, y se apoya en la fortaleza de su brazo y en una mentalidad sin especulación, que a veces deriva en intercepciones que dejan a uno preguntándose cómo ocurrió.

"Creo que uno siempre está creciendo", dijo Cutler. "Siempre trata de mejorar. Siempre está aprendiendo nuevas cosas. Obviamente que yo tuve que aprender un poco más rápido con la nueva ofensiva y con Mike (Martz, coordinador ofensivo). Uno siempre está viendo distintas defensas y criticándose a uno mismo, y si no está haciendo eso, no va a mejorar".

Pero el apoyador A.J. Hawk, de los Packers, dice que Cutler tiene un brazo "enorme" y parece tener el respaldo de sus compañeros.

"Creo que les encanta tener a un señor como Jay Cutler, porque trae a la cancha mucha energía y una capacidad de grandes jugadas", afirmó Hawk. "Y creo que ha hecho un trabajo realmente bueno todo el año en aprovechar los errores que la defensiva comete frente a él... Parece como que simplemente tiene un gran manejo de la ofensiva; un gran comando del juego. Eso es lo que uno quiere de un mariscal".

Ben Roethlisberger

Roethlis'ger

Ryan

Ryan

EL DUELO DE LA AFC
Si hay un entrenador enorme, debe ser Ryan. Su personalidad fuerte y sus comentarios estrambóticos --quizá no tan absurdos, dado lo logrado por sus Jets-- atraen la atención sin importar el momento.

Si hay un mariscal más grande que la mayoría, literal y figurativamente, debe ser Roethlisberger. No sólo porque mide 1,94 metros y pesa 109 kilogramos --más alto que algunos apoyadores y más fuerte que casi cualquier otro en su posición--, sino porque sus credenciales en el terreno de juego y sus problemas fuera de éste han sido, bueno, notables.

Los estridentes y orgullosos Jets (13-5) se enfrentan el domingo con los potentes Steelers (13-4) de Roethlisberger por el campeonato de la Conferencia Americana de la NFL. Aunque ambos equipos están dotados en abundancia con jugadores estelares, los mayores centros de atención serán el grandilocuente entrenador y el controversial mariscal.

En estos días, después de que los Jets de Ryan derrotaron a Peyton Manning y los Colts, y posteriormente a Tom Brady y los Patriots, todo es acerca de Roethlisberger.

Este es el cuarto juego del mariscal de campo por el campeonato de la Conferencia Americana en siete temporadas. Pero nunca ha tenido un año como el último, en el que apareció en muchos titulares de noticias que no tenían que ver con el fútbol americano.

El comisionado Roger Goodell suspendió al mariscal por cuatro juegos al inicio de la temporada del 2010 por violar la política de conducta personal de la liga.

La organización de los Steelers, entre las más respetadas en los deportes, estaba encolerizada por el comportamiento de Roethlisberger. Los aficionados de Pittsburgh se sintieron lastimados por su mariscal y señalaron que Manning y Brady nunca han traicionado la confianza de sus seguidores de esa manera.

¿Qué hizo Roethlisberger al respecto? Al parecer maduró.

Y siguió ganando.

"Lo grandioso es que eso sucedió hace tanto tiempo que ya me olvidé de todo el asunto", comentó. "En este momento para mí no se trata de vivir en el pasado. Se trata de aquí y ahora y de este juego".

Ah, el juego. Adivinen a que podrá reducirse: la maestría defensiva de Ryan contra la creatividad ofensiva de Roethlisberger.

Y además ambos lo saben.

"Prácticamente todo, desde sus coberturas a sus jugadas de carga y buscar capturar al mariscal", dijo Roethlisberger, sobre el reto que representan los Jets. "Pueden ir a Indianapolis y derrotar a Peyton Manning e ir a New England y vencer a Tom Brady, quienes en mi opinión son los dos mejores mariscales de este deporte. No sé cómo tendré una oportunidad (de vencerlos)".

No hay que creerle. El tendrá muchas oportunidades. Los Steelers son favoritos por cuatro puntos para vengar la derrota por 22-17 ante los Jets el 19 de diciembre en el Heinz Field, cuando Roethlisberger guió a Pittsburgh hasta lo profundo de la zona roja de New York antes de lanzar dos pases incompletos al final.

Antes de ese triunfo, los Jets tenían marca de 0-6 en Pittsburgh,

Los Steelers no contaron en aquel juego con su profundo estelar Troy Polamalu ni su ala cerrada Heath Miller, pero ambos van a jugar el domingo.

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